Por qué nos llamamos Tributo
Spoiler: la palabra es más vieja que Uruguay, más vieja que el español, y es pariente secreta de “distribuir”, “atribuir”… y de las bandas tributo.
Ponerle nombre a una app de impuestos es un campo minado. Si te pasás de ingenioso, nadie entiende qué hacés; si te quedás muy literal, suena a formulario del Estado. Elegimos Tributo — y resulta que la palabra tiene una historia bastante más divertida que aquello que describe.
Una palabra con raíces romanas
“Tributo” viene del latín tributum —un pago— que a su vez viene del verbo tribuere, “repartir entre las tribus”. Ese “tri-” es el mismo “tres” de triángulo: la Roma antigua estaba dividida en tres tribus (Tites, Ramnes y Luceres), y el impuesto era, literalmente, lo que se repartía entre ellas.
Así que el primer impuesto de la historia fue una comunidad dividiendo la cuenta. Dos mil años después seguís dividiendo la cuenta con tu país — solo creemos que merecés ver el ticket.
Sus parientes sorprendentemente famosos
Ese verbito, tribuere, tuvo una familia enorme. De la misma raíz salen contribuir, distribuir, atribuir, retribución y hasta tribuno. Palabras tributarias acartonadas y palabras de todos los días, todas primas en la misma mesa.
Nuestro pariente favorito: un tributo, como en un concierto tributo. En español, “tributo” es tanto tus impuestos como un homenaje. O sea que, técnicamente, pagarle a la DGI es rendirle tributo a la República. No le contamos a nadie si vos no hacés air guitar.
Por qué la elegimos
Queríamos un nombre que se entendiera al instante en toda la región: “tributo” se lee igual en español y en portugués, y es bastante parecido en inglés. Es honesto —dice exactamente de qué va la app— y tiene la dosis justa de solemnidad para algo que la mayoría, en voz baja, teme.
¿Y el “claro”?
Nuestra casa es tributoclaro.com. “Claro” es transparente, nítido — y en español es también lo que decís cuando algo por fin encaja: ¡claro! Ahí está toda la promesa en una sola palabra: tu tributo, sin el misterio. Impuestos, pero claros.
Eso somos: una palabra romana antiquísima para un dolor de cabeza muy moderno, hecha clara. Ahora ya sabés. Claro.